Por Diana Achkar



Hemos vivido días de angustia al ver huracanes (con nombres humanos), levantar la tierra de forma enfurecida. Hemos visto la Tierra temblar y abrir sus entrañas mostrando su furia y poder. Nos protegemos, y al salir, seguimos con nuestra cotidianidad… ¿será que nos tomamos un tiempo para reflexionar, será que revisamos por qué la Madre Tierra está tan enojada?

Los desastres naturales en el mundo se están haciendo cada día más frecuente. Si hay algo que impresiona y conmociona es ver cómo quedan las ciudades, los paisajes y la gente después de que estas catástrofes arrasan con todo lo que había en su paso.

Olas gigantes, terremotos, tornados, huracanes, diluvios, volcanes en erupción, tifones son algunos de los provocadores de las tantas catástrofes naturales en el mundo que podemos observar al día de hoy.

Además, estos desastres naturales no se limitan solo a una zona, sino que están haciéndose manifiestas en diferentes puntos del mundo causando daños irreversibles y terminando con la vida de miles de personas.

La naturaleza está enojada, y no es para menos…

Algunos creyeron que porque había heladas históricas en el hemisferio norte el calentamiento global era un verso. Son los mismos que creen que desarrollo es igual a ignorar a la naturaleza.

El problema está en que no comprenden que no venimos de otro planeta, que nosotros somos la naturaleza y que seguimos enfrentándola, enfrentándonos…

La naturaleza por lo tanto determina nuestras propias vidas, y lo que le damos, tarde o temprano nos lo devuelve.

Con todas estas catástrofes “estamos tomando de nuestra propia medicina”.

La naturaleza está enojada y cuanto más creamos que la hemos dominado, tarde o temprano nos recordará con furia que somos sólo sus hijos.

La Pachamama está enojada y triste, no la hemos sabido escuchar, no la tomamos en cuenta. No le damos amor, no la acariciamos, más al contrario, la agujeramos para sacar sin conciencia agua, petróleo, minerales -que para satisfacer las necesidades del hombre, dicen los brujos-. No conformes con eso, nuestros despojos, los vertemos lo mismo en los ríos, lagunas que en la mar, así como así, sin ningún miramiento, sin siquiera tomarla en cuenta, sin ver que la estamos matando. La horadamos para enterrar sin más, ni más, tóxicos, venenos, contaminantes. ¿Nos preguntamos acaso si no la estamos matando? ¿Hasta cuándo la Madre Tierra, Pachamama, soportará nuestra soberbia?

La tierra es insultada y ofrece las flores como respuesta. Rabindranath Tagore Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla, mientras el género humano no la escucha.– Víctor Hugo

Primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales.– Victor Hugo

La tierra ama nuestras pisadas, y teme nuestras manos.– Joaquín Araújo

Hasta un nuevo encuentro,

Diana Achkar,
Twitter: @agdiana
Correo: achkar.diana@gmail.com